En la actualidad

La Comunidad,  con el Concilio Vaticano II, optó por la clausura Papal y el colegio fue suprimido.

Este Monasterio se incorporó a la Federación de Concepcionistas Franciscanas “Santa Beatriz de Silva” en el momento de su erección, el día 5 de marzo de 1957, erigida por la Sagrada Congregación de Religiosos e Institutos Seculares mediante el Decreto (Prot. N. 01970/54) dado en Roma durante el pontificado de Pío XII y está ubicada en la demarcación de la Provincia Franciscana “San Gregorio Magno” Castilla.

Desde que pasó a formar parte de la Federación ha sentido con ella y ha estado abierta a cuantas iniciativas y proyectos han presentado las Madres Presidentas Federales, sintiendo sus anhelos y esperanzas, de una manera especial lo referente a la elaboración de Estatutos, Constituciones Generales, formación y ayuda a otros Monasterios.

      En 1982 la Federación celebró el XXV aniversario de su erección, con este motivo se celebraron diversos actos y se editó el libro “Jubileo de Plata de la Federación Concepcionista Franciscana de Castilla «Santa Beatriz de Silva».

      En la actualidad, la Comunidad está formada por 16 Hermanas de diferentes provincias que, desde la soledad y el silencio contemplativo, intentan seguir a Jesucristo, Esposo-Redentor, realizando el plan que el Padre tiene sobre cada una y la Comunidad desde la eternidad.

     Las Hermanas se sienten agradecidas por haber sido llamadas a vivir junto a los Sagrados Restos de la Madre Fundadora, al tiempo que interpeladas y responsables por estar exhalando el perfume de la santidad de la Madre. Abiertas para seguir acogiendo con amor fraternal a las Hermanas de toda la Orden Concepcionista que, por diversos motivos, llegan hasta aquí para orar ante la Madre y pisar estos santos lugares.

     Quieren ser testigos de Dios Amor y anunciadoras de María Inmaculada, la Estrella, llena de gracia que nos dio a Jesús y nos lo sigue dando como luz que ilumina a todo hombre.

      Escondidas con Cristo y María en Dios, oran, trabajan, viven la Eucaristía como signo de la nueva humanidad transformada en Cristo por el amor, símbolo de María Inmaculada.

 

Algunas religiosas de la comunidad actual en el locutorio.